On August 8, 2023, the Lahaina wildfire forever changed a community—and deeply impacted the Lahaina church family. While the sanctuary building was miraculously spared, the fellowship hall and parsonage were completely destroyed. Even then, the sanctuary could not be used due to required state and county safety inspections. What followed was a long journey of faith—two years and two months without a permanent place to worship.
During that season, the Lahaina church became a “wandering church.” Members worshiped at Kahului church, at Kihei church for over a year, under tents in the hills of Lahaina, and later for six months under a tent on their own property once access was permitted. Through extreme heat, displacement, housing insecurity, and personal loss, the members continued to gather faithfully for worship.
They clung to God’s promise in Isaiah 61:3: “To console those who mourn in Zion, to give them beauty for ashes,…the garment of praise for the spirit of heaviness” (NKJV).
In August 2025—two years after the fire—the church board voted in faith to set the Grand Reopening for Oct. 25, 2025. Yet major challenges remained: issues with electricity, sanctuary flooring, and the sound system were still unresolved just two weeks before the event. United in prayer and standing on God’s promise of restoration, the church witnessed a miracle—every major issue was resolved just one day before the reopening.
The Grand Reopening Sabbath was unforgettable. Tears of joy flowed as members worshiped again inside their sanctuary. The celebration was made even more meaningful by the attendance of the Kahului and Kihei church families, along with leadership from the Pacific Union Conference, represented by Executive Secretary Sandra Roberts, and the Hawaii Conference, led by President Erik VanDenburgh.
The worship that day felt like Israel’s song after crossing the Red Sea—praise born from deliverance. After the service and fellowship meal, many lingered on the grounds in quiet awe, reflecting on the faithfulness of God.
The reopening of the Lahaina church stands as a powerful testimony: from ashes, God truly brings restoration. And with hearts renewed, this church family continues forward—anchored in faith and hope in the soon return of Jesus Christ.
____________________
By Ramel Ramos
De las cenizas a la restauración: El camino de fe de la iglesia de Lahaina.
El 8 de agosto de 2023, el incendio forestal de Lahaina transformó para siempre a toda una comunidad y dejó una profunda huella en la familia de la iglesia de Lahaina. Aunque el edificio del santuario se salvó de manera casi milagrosa, el fellowship hall y la casa parroquial quedaron completamente destruidos. Aun así, el santuario no pudo utilizarse debido a las inspecciones de seguridad obligatorias exigidas tanto por el estado como por el condado. Lo que siguió fue un prolongado camino de fe: dos años y dos meses sin un lugar permanente para adorar.
Durante ese tiempo, la iglesia de Lahaina se convirtió en una verdadera «iglesia peregrina». Sus miembros adoraron en la iglesia de Kahului, luego en la iglesia de Kihei durante más de un año, más tarde bajo carpas instaladas en las colinas de Lahaina y, finalmente, durante seis meses, bajo una carpa levantada en su misma propiedad, una vez que se permitió el acceso al terreno. A pesar del calor extremo, los largos desplazamientos, la inseguridad habitacional y las pérdidas personales, la congregación continuó reuniéndose fielmente para el culto.
La comunidad se aferró a la promesa de Dios expresada en Isaías 61:3: «Consolar a todos los que lloran en Sion, darles gloria en lugar de ceniza… manto de alabanza en lugar de espíritu angustiado».
En agosto de 2025 —dos años después del incendio— la junta de la iglesia tomó, con fe, la decisión de fijar la Gran Reapertura para el 25 de octubre de 2025. Sin embargo, aún persistían importantes desafíos: los problemas eléctricos, el piso del santuario y el sistema de sonido seguían sin resolverse a tan solo dos semanas del evento. Unidos en oración y confiando en la promesa restauradora de Dios, la iglesia fue testigo de un milagro: todos los asuntos críticos quedaron resueltos apenas un día antes de la reapertura.
El Gran Sábado de Reapertura fue un momento inolvidable. Lágrimas de gozo acompañaron el regreso de los miembros a su santuario. La celebración se vio enriquecida por la presencia de las familias de las iglesias de Kahului y Kihei, así como por la participación del liderazgo de la Pacific Union Conference, representado por su secretaria ejecutiva, Sandra Roberts, y de la Hawaii Conference, encabezada por su presidente, Erik VanDenburgh.
La adoración de ese día evocó el cántico de Israel tras cruzar el Mar Rojo: una alabanza que brota de la liberación. Después del servicio y de la comida de convivencia, muchos permanecieron en silencio dentro del recinto, contemplando con asombro y gratitud la fidelidad de Dios.
La reapertura de la iglesia de Lahaina es un testimonio elocuente de que Dios verdaderamente trae restauración de las cenizas. Con corazones renovados, esa familia de fe continúa avanzando, firmemente anclada en la esperanza y en la fe en el pronto regreso de Jesucristo.
____________________
Por Ramel Ramos
