The Christmas season often brings joy, anticipation, and a flurry of activity—not only in homes but also in our churches, schools, and ministries. Amid the festive bustle, congregations across our territory found creative ways to share the story of Jesus’ birth and connect with their communities.
Faithful efforts extended beyond outreach to include in-reach as well. Officemates exchanged gifts and shared potlucks, while classrooms buzzed with seasonal crafts and excitement. At the same time, churches opened their doors to neighbors, offering experiences that made the message of Christmas tangible.
In Santa Rosa, the church once again hosted its beloved walk-through nativity, delighting visitors with live scenes re-enacted by members of all ages. “The Live Nativity is a special part of many community members’ holiday traditions,” said Pastor Brad Geinger. “Over 25 years, it has become something we are known for in Santa Rosa. Perhaps most essential are the nearly 100 volunteers of all ages who participate. This same Live Nativity was my first church volunteer experience, and today it remains the starting point for many engaging in the Lord’s work.”
The Carmichael church presented “A Night in Bethlehem,” an interactive nativity experience complete with live animals. Children guided their families from scene to scene, petting animals and joining in songs. Associate Pastor Melissa Howell shared, “This gave Carmichael church a chance to open our doors to the surrounding community and share the story of Jesus’ birth in a fresh way. Many attendees were visiting the church for the first time, and some expressed interest in joining the congregation, while others said they wanted their children to be part of a faith community and asked to participate in future events.”
In Placerville, over six nights, a diverse mix of people—from the East Coast to just down the street—came to connect, celebrate God, and experience a living picture of hope at “A Walk Through Bethlehem.” Church members united, offering hundreds of volunteer hours for construction, conversations, and prayer. In the barn, at the feet of Baby Jesus, tears were shed and hearts were moved. Pastor Andrew Uyeyama shared, “The camaraderie was incredible—we truly became a church family, and God interrupted many lives with light and hope.”
Across our territory, this same theme runs through program after program: Bringing Christ to Christmas. Churches, schools, ministries, and members—young and old—shared the gift of spiritual community with neighbors, inviting them to experience the story of Christmas in a hands-on, meaningful way.
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By Communication Staff
Una cultura de divulgación
La temporada navideña suele traer alegría, expectación y un intenso ritmo de actividades, no solo en los hogares, sino también en nuestras iglesias, escuelas y ministerios. En medio del bullicio festivo, congregaciones de todo nuestro territorio encontraron maneras creativas de compartir la historia del nacimiento de Jesús y de fortalecer sus vínculos con la comunidad.
Estos esfuerzos fieles se extendieron más allá de la divulgación tradicional para incluir también el alcance relacional cotidiano. En oficinas y aulas, compañeros intercambiaban regalos y compartían comidas, mientras los salones de clase se llenaban de manualidades propias de la temporada y de entusiasmo infantil. Al mismo tiempo, las iglesias abrieron sus puertas a vecinos y visitantes, ofreciendo experiencias que hicieron tangible el mensaje de la Navidad.
En Santa Rosa, la iglesia volvió a presentar su ya tradicional Belén Viviente, deleitando a los asistentes con escenas representadas en vivo por miembros de todas las edades. «El Belén Viviente es una parte muy especial de las tradiciones navideñas de muchos miembros de nuestra comunidad», señaló el pastor Brad Geinger. «Durante más de 25 años, se ha convertido en algo por lo que se nos reconoce en Santa Rosa. Quizá lo más significativo es la participación de casi 100 voluntarios de todas las edades. Esta misma experiencia fue mi primer servicio como voluntario en la iglesia, y hoy sigue siendo el punto de partida para muchos que deciden involucrarse en la obra del Señor».
La iglesia de Carmichael presentó «Una noche en Belén», una experiencia interactiva del nacimiento de Jesús que incluyó animales vivos. Los niños guiaban a sus familias de escena en escena, acariciaban a los animales y se unían al canto. La pastora asociada Melissa Howell compartió: «Esta actividad brindó a la iglesia de Carmichael la oportunidad de abrir sus puertas a la comunidad y contar la historia del nacimiento de Jesús de una manera renovada. Muchos asistentes visitaban la iglesia por primera vez; algunos expresaron interés en unirse a la congregación y otros manifestaron su deseo de que sus hijos formen parte de una comunidad de fe y pidieron información sobre futuros eventos».
En Placerville, durante seis noches consecutivas, personas de orígenes muy diversos —desde visitantes de la Costa Este hasta vecinos del propio vecindario— se reunieron para conectar, celebrar a Dios y experimentar una imagen viva de esperanza en «Un paseo por Belén». Los miembros de la iglesia se unieron en este esfuerzo, aportando cientos de horas de voluntariado dedicadas a la construcción de escenarios, conversaciones significativas y oración. En el granero, a los pies del Niño Jesús, brotaron lágrimas y muchos corazones fueron tocados. El pastor Andrew Uyeyama expresó: «La camaradería fue extraordinaria. Realmente nos convertimos en una familia de iglesia, y Dios irrumpió en muchas vidas con su luz y su esperanza».
En todo nuestro territorio, este mismo mensaje se repitió una y otra vez: llevar a Cristo al centro de la Navidad. Iglesias, escuelas, ministerios y miembros —jóvenes y mayores— compartieron el don de la comunidad espiritual con sus vecinos, invitándolos a vivir la historia de la Navidad de una manera cercana, práctica y significativa.
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Por el personal de comunicación
