40 Years of Life: The Miracle of “Baby Moses” and the Heart That Changed Medicine

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On Nov. 20, 1985, a dying newborn named Eddie Anguiano, later known to the world as “Baby Moses,” received the world's first successful infant-to-infant heart transplant at Loma Linda University Medical Center. 

Forty years after this groundbreaking transplant, Anguiano returned to Loma Linda University Health to embrace the care team who saved his life and celebrate a legacy that continues to inspire hope around the world.

 

Dr. Leonard Bailey embraces the parents of infant Eddie Anguiano in 1985.
Dr. Leonard Bailey embraces the parents of infant Eddie Anguiano in 1985.

 

 

Eddie “Baby Moses” Anguiano blows out the candles on his 40th birthday cake alongside his mom and members of Loma Linda University Health care team.
Eddie “Baby Moses” Anguiano blows out the candles on his 40th birthday cake alongside his mom and members of Loma Linda University Health care team.

 

The anniversary celebration on Nov. 4 welcomed members of Loma Linda University International Heart Institute, former transplant patients and their families, and hospital staff. The event featured a panel discussion with members of Anguiano’s original care team and current physicians, reflecting on the past and exploring the future of heart surgery and transplantation.

The celebration concluded with a surprise birthday cake for Anguiano, who would turn 40 on Nov. 16, a milestone that few heart transplant recipients ever reach with the same donor heart still beating strong.

Born with a severe congenital heart defect called hypoplastic left heart syndrome, Anguiano’s tiny heart was too weak to sustain him. Doctors told his parents there was nothing left to do but take him home to die. 

Then, when he was just four days old, came a call that would change history. World-renowned pediatric heart surgeon Leonard Bailey, who had made global headlines a year earlier for transplanting a baboon heart into Baby Fae, had a new opportunity. This time, a human heart and a perfect match for Anguiano.  

Using the lessons he learned with Baby Fae, Bailey performed the first successful human-to-human heart transplant on an infant. Bailey’s surgical team—including a young surgical resident at the time, and current cardiothoracic surgeon at Loma Linda University Health, Anees Razzouk, MD—prepared for what many considered an act of courage and faith. 

“Today, we would hesitate to operate on a baby that sick,” Razzouk said. “His heart had failed, his kidneys had shut down, and he had an infection. But Dr. Bailey didn’t see barriers; he saw hope.” 

The operation succeeded. For the first time in history, a newborn’s life had been saved by the gift of another’s. Anguiano still carries the same transplanted heart that has sustained him since infancy, a rarity in the world of heart transplants.

Anguiano lives with his mother and grandmother in Nevada. He loves to watch movies and listen to music of every kind. 

“He hears a song once and already knows all the words,” said Anguiano’s mother, Maria Aguirre. “He’s everyone’s friend, the neighbors, the cashiers, the people at the casino, they all know Eddie.” 

Though he has a developmental delay, “It was either death or this,” Anguiano’s mother said, “and I would take this a million times over.” 

Bailey, who passed away in 2019, paved the way for modern infant heart transplantation and inspired hospitals around the globe to adopt similar lifesaving procedures. “Before Baby Moses, babies born with hypoplastic left heart syndrome had no chance of survival,” Razzouk said. “After him, they had a future.”

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By Elena Aguirre

 

 

40 años de vida: El milagro del «Bebé Moisés» y el corazón que cambió la medicina

El 20 de noviembre de 1985, un recién nacido moribundo llamado Eddie Anguiano, conocido mundialmente como «Baby Moses», recibió el primer trasplante de corazón exitoso de bebé a bebé en el Centro Médico de Loma Linda University.

Cuarenta años después de ese trasplante revolucionario, Anguiano regresó a Loma Linda University Health para apoyar al equipo que le salvó la vida y celebrar un legado que sigue inspirando esperanza en todo el mundo.

 

El Dr. Leonard Bailey acoge a los padres del bebé Eddie Anguiano en 1985.
El Dr. Leonard Bailey acoge a los padres del bebé Eddie Anguiano en 1985.

 

 

Eddie «Baby Moses» Anguiano apaga las velas del pastel celebrando sus 40 años junto a su madre y miembros del equipo de salud de Loma Linda University.
Eddie «Baby Moses» Anguiano apaga las velas del pastel celebrando sus 40 años junto a su madre y miembros del equipo de salud de Loma Linda University.

 

La celebración del aniversario el 4 de noviembre dio la bienvenida a miembros del Instituto Internacional del Corazón de Loma Linda University, a antiguos pacientes de trasplante y sus familias, así como al personal del hospital. El evento contó con una mesa redonda con miembros del equipo de atención de Anguiano y médicos actuales, reflexionando sobre el pasado y explorando el futuro de la cirugía cardíaca y los trasplantes.

La celebración concluyó con un pastel sorpresa de cumpleaños para Anguiano, que cumpliría 40 años el 16 de noviembre, un hito que pocos receptores de trasplante de corazón alcanzan con el mismo corazón de donante aún latiendo firmemente.

Nacido con un grave defecto cardíaco congénito llamado síndrome hipoplásico izquierdo del corazón, el diminuto corazón de Anguiano era demasiado débil para sostenerlo. Los médicos les dijeron a sus padres que no quedaba más que llevarlo a casa para que muriera.

Entonces, cuando tenía solo cuatro días, llegó una llamada que cambiaría la historia. El cirujano cardíaco pediátrico de renombre mundial Leonard Bailey, que un año antes había sido noticia mundial por trasplantar el corazón de un babuino en Baby Fae, tuvo una nueva oportunidad. Esta vez, un corazón humano y la pareja perfecta para Anguiano.

Utilizando las lecciones aprendidas con Baby Fae, Bailey realizó el primer trasplante de corazón de humano a humano exitoso en un bebé. El equipo quirúrgico de Bailey —que incluía a un joven residente quirúrgico en ese momento y cirujano cardiotorácico actual en Loma Linda University Health, Anees Razzouk— se preparó para lo que muchos consideraron un acto de valentía y fe.

«Hoy dudaríamos en operar a un bebé tan enfermo», dijo Razzouk. «Su corazón había fallado, sus riñones se habían apagado y tenía una infección. Pero el doctor Bailey no veía barreras; vio esperanza».

La operación tuvo éxito. Por primera vez en la historia, la vida de un recién nacido había sido salvada por el donativo de otro. Anguiano aún conserva el mismo corazón trasplantado que le ha sostenido desde la infancia, algo raro en el mundo de los trasplantes de corazón.

Anguiano vive con su madre y su abuela en Nevada. Le encanta ver películas y escuchar música de todo tipo.

«Una vez que escucha una canción y ya sabe todas las letras», dijo la madre de Anguiano, María Aguirre. «Es amigo de todos, los vecinos, los cajeros, la gente del casino, todos conocen a Eddie».

Aunque tiene un retraso en el desarrollo, «Era o la muerte o esto», dijo la madre de Anguiano, «y yo lo aceptaría un millón de veces».

Bailey, que falleció en 2019, allanó el camino para el trasplante de corazón infantil moderno e inspiró a hospitales de todo el mundo a adoptar procedimientos similares que salvan vidas. «Antes de Baby Moses, los bebés nacidos con síndrome hipoplásico izquierdo del corazón no tenían ninguna posibilidad de sobrevivir», dijo Razzouk. «Después de él, tienen futuro».

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Por Elena Aguirre