Fourth-year medical student Jairo Campos recently spent a day in San Bernardino with a Loma Linda University Health community health worker (CHW), visiting homes of patients, stopping at motels where some patients go after hospital discharges, and meeting gunshot victims.
Campos said the ride-along opened his eyes to how CHWs contribute to the healthcare system by helping patients with their care in the hospital, in homes, or on the street. Many patients seen by the CHW suffer from drug addiction, homelessness, or gang violence—social drivers of health that go beyond what doctors can do for them while they’re hospitalized.
“It was really eye-opening to see the potential CHWs have because of their connection with the community,” Campos said. “They’re there. They’re part of that community.”
Campos’ participation was required for Loma Linda University School of Medicine’s whole-person care clerkship, a new, two-week program of hands-on training for fourth-year medical students that includes a requirement to shadow a CHW. Students visit homes to see firsthand caregiving situations and experience environments that determine drivers of health. This enables them to better understand how CHWs work upstream to address the root causes of a patient’s health condition.
“We hope as this generation of doctors graduates they will really understand how they can utilize community partners, because right now care of some patients can feel overwhelming,” said Amy Hayton, MD, MPH, associate dean of physician formation and wholeness.
CHWs are trusted members of the community who build bridges between clinical care and local citizens. They help patients navigate the healthcare system, reduce patients’ preventable hospitalizations and readmissions, increase positive long-term population health outcomes, and lower health care costs.
Campos says his shadow day included a hospital visit to a gunshot victim’s bedside as a team of doctors was leaving. He saw that the CHW had a unique bridge between the care team and the patient. “The patient’s face changed, his mood, his expression, everything told you he was way more open to Richard, the CHW, than he was to the medical care team.”
Richard Salazar, who has worked at LLUH as a CHW since 2024, says one fourth-year medical student shadows him each week. He enjoys teaching them about resources available in the community and in the hospital, showing how patients need to be supported, and how to deal with patients who don’t cooperate well but are in need, such as those in drug withdrawal. Many medical students who shadow him request to stay for another hour or two after their time is up.
Salazar says downtown San Bernardino and Loma Linda University may only be seven miles apart, but the environments are very different. It’s important for future doctors to know the real environment in which many of their patients live.
“Personally, I think we need to continue to spread the word that CHWs are one of the most hopeful assets in healthcare,” Hayton said.
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By Ansel Oliver
Estudiantes de medicina aprenden de los trabajadores comunitarios de salud
Jairo Campos, estudiante de cuarto año de medicina, pasó recientemente un día en San Bernardino acompañando a un trabajador comunitario de salud (CHW, por sus siglas en inglés) de Loma Linda University Health. Durante la jornada, visitó hogares de pacientes, se detuvo en moteles donde algunos se alojan tras recibir el alta hospitalaria y conoció de cerca a víctimas de disparos.
Campos explicó que esa experiencia le permitió comprender mejor cómo los trabajadores comunitarios de salud contribuyen al sistema sanitario, apoyando a los pacientes tanto en el hospital como en sus hogares o incluso en la calle. Muchos de los pacientes atendidos por los CHW enfrentan adicciones, falta de vivienda o violencia de pandillas, factores sociales que influyen en la salud y que van más allá de lo que los médicos pueden abordar durante una hospitalización.
«Fue realmente revelador ver el impacto que tienen los trabajadores comunitarios de salud gracias a su conexión directa con la comunidad», comentó Campos. «Ellos están ahí; forman parte de esa comunidad».
La participación de Campos formó parte de la pasantía de atención integral de la Facultad de Medicina de la Universidad de Loma Linda, un nuevo programa de formación práctica de dos semanas dirigido a estudiantes de cuarto año. El programa incluye, como requisito, el acompañamiento a un CHW. A través de visitas domiciliarias, los estudiantes observan de primera mano las realidades del cuidado de los pacientes y los entornos que influyen en su salud, lo que les permite comprender mejor cómo los trabajadores comunitarios ayudan a abordar las causas profundas de las condiciones médicas.
«Esperamos que esta nueva generación de médicos comprenda cómo trabajar con los socios comunitarios, porque hoy en día la atención de ciertos pacientes puede resultar abrumadora», señaló Amy Hayton, decana asociada de formación e integridad médica.
Los trabajadores comunitarios de salud son miembros de confianza dentro de la comunidad y actúan como un puente entre la atención clínica y la población local. Ayudan a los pacientes a navegar el sistema sanitario, reducen hospitalizaciones y readmisiones evitables, mejoran los resultados de salud a largo plazo en la comunidad y contribuyen a disminuir los costos del sistema de salud.
Campos relató que una de las experiencias más impactantes de su jornada fue visitar en el hospital a una víctima de disparo justo después de que el equipo médico se retirara. Observó cómo el CHW lograba establecer una conexión única con el paciente. «La expresión del paciente cambió por completo: su ánimo, su actitud. Todo indicaba que se sentía mucho más cómodo hablando con Richard, el trabajador comunitario de salud, que con el equipo médico».
Richard Salazar, quien trabaja como CHW en Loma Linda University Health desde 2024, comentó que cada semana acompaña a un estudiante de cuarto año de medicina. Disfruta enseñarles sobre los recursos disponibles tanto en la comunidad como en el hospital, y mostrarles cómo apoyar a pacientes que requieren atención adicional, incluidos aquellos que presentan dificultades para cooperar, como quienes atraviesan procesos de abstinencia. Según Salazar, muchos estudiantes solicitan permanecer una o dos horas más allá del tiempo asignado.
Salazar también destacó que, aunque el centro de San Bernardino y Loma Linda University están separados por apenas siete millas, las realidades sociales y económicas son muy distintas. Considera fundamental que los futuros médicos conozcan el entorno cotidiano en el que viven muchos de sus pacientes.
«Personalmente, creo que debemos seguir promoviendo la idea de que los trabajadores comunitarios de salud son uno de los recursos más prometedores dentro del sistema sanitario», afirmó Hayton.
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Por Ansel Oliver
