
For our kids at Holbrook Indian School, the horses in our barn are more than just animals. They are confidants, soft-nosed friends, and a vital part of their healing journey. Because our students form such deep bonds with them, when things change in the barn, the whole campus feels it.
We went through a tough loss over spring break when our beloved Appaloosa, Dancer, passed away. He became sick very suddenly, and even with around-the-clock monitoring from our dedicated staff and local veterinarian, he passed away. He will be missed by our students and staff alike, and his absence in the barn will be deeply felt for a long time to come.
However, even in a season of grief, we’ve been reminded of how beautifully God provides through community. A local neighbor who has a deep heart for our students and mission generously donated two new horses to help fill that empty space. We welcomed Honeycomb and Diesel at the end of May, and our students and staff are excited to start the process of building new friendships.





In addition to the two new horses in the barn, thanks to generous donors, we were able to buy a two-horse bumper pull trailer, which will make routine vet visits and off-campus trips much safer. We are so thankful for our dedicated village of supporters that helps us keep this program running smoothly to meet our kids’ needs.
It is the relationships our students make with the horses that make the time and effort put into our horsemanship program so worth it. Students like Adam, a seventh-grader who has been with us for several years, have grown so much thanks to the program. Through riding, Adam has unlocked a whole new level of self-assurance. He’s incredibly proud that he now has the confidence to ride all the different horses in our program—and ride them well. That bravery in the saddle has carried right over into his classes, giving him the confidence to face tough schoolwork.
Then there is Tryce, another seventh-grader who just finished his third year at HIS. When school started, Tryce was so shy that he hardly spoke a word, usually shrugging or shaking his head instead of using words. But as he spent time working with the horses, a total transformation happened. This school year Tryce has become noticeably more verbal and confident in classes and with his classmates around campus.
Milestones like these in the lives of Adam and Tryce are why we pour time and resources into this horsemanship program. We can’t wait to see how Honeycomb and Diesel help our kids continue to heal, grow, and thrive this coming year.
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By Kirsten Knuppel
Programa de equitación establece relaciones y confianzza
Para nuestros chicos en Holbrook Indian School, los caballos de nuestro establo son mucho más que animales. Son confidentes, amigos de nariz suave y una parte vital de su proceso de sanación. Debido a que nuestros estudiantes forman lazos profundos con ellos, cuando las cosas cambian en el establo, todo el campus lo siente.
Pasamos por una dura pérdida durante las vacaciones de primavera cuando falleció nuestro querido Appaloosa, Dancer. Se enfermó de forma muy repentina y, a pesar de la vigilancia continua de nuestro personal y el veterinario, falleció. Será echado de menos por tanto nuestros estudiantes como por el personal, y su ausencia en el establo se sentirá profundamente durante mucho tiempo.
Sin embargo, incluso en una época de duelo, se nos ha recordado lo hermoso que Dios provee a través de la comunidad. Un vecino que tiene a nuestros estudiantes y nuestra misión en el corazón, donó generosamente dos caballos para ayudar a llenar ese vacío. Recibimos a Honeycomb y Diesel a finales de mayo, y tanto nuestros estudiantes como el personal están entusiasmados por comenzar el proceso de establecer nuevas amistades.





Además de los dos nuevos caballos en el establo, gracias a generosos donantes, pudimos comprar un remolque para dos caballos, lo que hará que las visitas rutinarias al veterinario y las salidas fuera del campus sean mucho más seguras. Estamos muy agradecidos por nuestro dedicado grupo de personas que nos ayuda a mantener ese programa funcionando sin problemas para satisfacer las necesidades de nuestros chicos.
Son las relaciones que nuestros estudiantes establecen con los caballos lo que hace que el tiempo y el esfuerzo dedicados a nuestro programa de equitación valgan tanto la pena. Estudiantes como Adam, un alumno de séptimo curso que lleva varios años con nosotros, han crecido mucho gracias al programa. A través de la equitación, Adam ha descubierto un nivel completamente nuevo de seguridad en sí mismo. Está increíblemente orgulloso de tener ahora la confianza para montar todos los caballos diferentes de nuestro programa —y montarlos bien. Esa valentía en la silla se ha trasladado a sus clases, dándole la confianza para afrontar los pesados deberes escolares.
También está Tryce, otro alumno de séptimo grado que acaba de terminar su tercer año en HIS. Cuando recién llegó a HIS, Tryce era tan tímido que apenas decía una palabra, normalmente encogiéndose de hombros o negando con la cabeza en vez de hablar. Pero al pasar tiempo trabajando con los caballos, se produjo en él una transformación total. Este curso escolar, Tryce se ha vuelto notablemente más verbal y seguro de sí mismo en clase y con sus compañeros en el campus.
Hitos como esos en la vida de Adam y Tryce son la razón por la que dedicamos tiempo y recursos a ese programa de equitación. Estamos deseando ver cómo Honeycomb y Diesel ayudarán a nuestros chicos a seguir sanando, creciendo y prosperando este próximo año.
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Por Kirsten Knuppel
