

Connection and friendship are happening at a time when it is needed the most. In March, members of the Hayward Spanish church stepped into Union City with one goal: to lay the groundwork for a future church. Every visit, conversation, and act of service was part of building relationships that could grow into a thriving congregation.
Volunteers knocked on doors, listened to neighbors’ stories, shared meals, handed out literature, and prayed with residents—meeting real needs while planting seeds for the church. Youth and young adults led activities, guided conversations, and modeled kindness and a servant’s heart, showing the community that the church is present, caring, and ready to serve.
In advance, the teams set up posters with messages of hope, invited residents to gatherings, and filled the streets with Christian music, creating spaces where neighbors felt welcome and engaged. The result? Residents opened up—some asking for prayer for family health, others eager to join a Bible study, and a few expressing interests in community meals or youth programs. Several shared contact information, giving the team a path for follow-up and ongoing relationship-building.
“Seeing neighbors open up and share their needs reminded us why we serve together,” said Stennett Nash, pastor of the Hayward Spanish church. “Every visit, every conversation, every act of service is a step toward planting a church here.” The day ended with new friendships formed, prayer requests collected, and a sense of hope for what’s to come—a first step in a journey that will continue as the church grows alongside the community it serves.
____________________
By Communication Staff
Iglesia hispana de Hayward inicia labor de divulgación en Union City

La conexión y la amistad ocurren en un momento en que más se necesita. En marzo, miembros de la iglesia hispana de Hayward llegaron a Union City con un objetivo: sentar las bases para una futura iglesia. Cada visita, conversación y acto de servicio formaba parte de la construcción de relaciones que pudieran crecer hasta convertirse en una congregación próspera.
Los voluntarios llamaban a puertas, escuchaban las historias de los vecinos, compartían comidas, repartían literatura y oraban con los residentes —atendiendo necesidades reales mientras sembraban semillas para la iglesia. Los jóvenes lideraron actividades, guiaron conversaciones y dieron ejemplo de bondad y de corazón de servicio, mostrando a la comunidad que la iglesia está presente, es solidaria y está lista para servir.
De antemano, los equipos colocaron carteles con mensajes de esperanza, invitaron a los residentes a reuniones y llenaron las calles con música cristiana, creando espacios donde los vecinos se sintieran bienvenidos y comprometidos. ¿El resultado? Los residentes se abrieron —algunos pidiendo oración por la salud de la familia, otros deseosos de unirse a un estudio bíblico y algunos mostrando interés en comidas comunitarias o programas juveniles. Varios compartieron información de contacto, dando al equipo un camino para el seguimiento y el establecimiento continuo de relaciones.
«Ver a los vecinos abrirse y compartir sus necesidades nos recordó por qué servimos juntos», dijo Stennett Nash, pastor de la iglesia hispana de Hayward. «Cada visita, cada conversación, cada acto de servicio es un paso hacia la plantación de una iglesia aquí». El día terminó con nuevas amistades forjadas, peticiones de oración y un sentido de esperanza por lo que está por venir, un primer paso en un camino que continuará a medida que la iglesia crezca junto a la comunidad a la que sirve.
____________________
Por el personal de comunicación
