
During this past Thanksgiving season, the Desert Adventist Academy community chose to focus its outreach efforts close to home. Led by principal Melina Jimenez, students from transitional kindergarten through eighth grade came together to support individuals experiencing homelessness in their local area.
Students and families donated blankets, soap, bottled water, canned food, crackers, granola bars, toothbrushes, wipes, deodorant, scarves, and other essentials. Together, the school assembled more than 65 “blessing bags” filled with practical necessities and heartfelt care. Even after distributing bags throughout Thanksgiving break, there were enough supplies remaining to provide a full box of items to a local church that also serves the homeless community. As Jimenez reflected, it felt like “the two loaves and five fishes story,” as the donations seemed to multiply.
The project was intentionally hands-on. The students gathered around tables to create their own blessing bags. Once everyone had made one, students eagerly returned to assemble as many additional bags as possible until all the supplies were used. A parent added copies of Steps to Christ to include in each bag, offering spiritual encouragement alongside physical support. Before distribution, students prayed over the completed bags, asking that they would bless those who received them.


In past years, the school participated in a Christmas shoebox initiative. This year, leaders felt impressed to make a difference locally. The response from the community was deeply meaningful. Jimenez, along with her children and several parents, distributed the bags during Thanksgiving break. One grateful recipient said, “Tell the children thank you for making a difference,” and even asked for a photo to be taken so his appreciation could be shared with the students.
The outreach directly reflects the school’s mission of developing not only strong learners but caring leaders. Through this experience, students learned that compassion is more than a lesson; it is action. By putting empathy into practice, they discovered the joy of giving back and the impact that even small acts of kindness can have in their own community.
____________________
By Melina Jimenez & Jordyn Wright
Bolsas de bendiciones y corazones agradecidos
Durante esta pasada temporada de Acción de Gracias, la comunidad de la Desert Adventist Academy decidió centrar sus esfuerzos de ayuda cerca de casa. Dirigidos por la directora, Melina Jiménez, los estudiantes desde infantil hasta octavo año se unieron para apoyar a personas que viven sin hogar en su zona.
Los estudiantes y sus familias donaron mantas, jabones, agua embotellada, comida enlatada, galletas saladas, barritas de granola, cepillos de dientes, toallitas, desodorantes, bufandas y otros artículos esenciales. La escuela reunió más de 65 «bolsas de bendición» llenas de necesidades prácticas y un amor sincero. Incluso después de repartir bolsas durante las vacaciones de Acción de Gracias, quedaban suficientes suministros para proporcionar una caja completa de objetos a una iglesia de la localidad que también atiende a los indigentes. Como reflexionó Jiménez, parecía «la historia de los dos panes y los cinco peces», ya que las donaciones parecían multiplicarse.
El proyecto fue intencionadamente práctico. Los estudiantes se reunían alrededor de las mesas para crear sus propias bolsas de bendición. Una vez que todos habían hecho una, los estudiantes volvían con entusiasmo para montar tantas bolsas adicionales como fuera posible hasta que se agotaran todos los materiales. Un padre añadió copias de El camino a Cristo para incluir en cada bolsa, ofreciendo ánimo espiritual junto con apoyo físico. Antes de la distribución, los estudiantes oraban sobre las bolsas terminadas, pidiendo que bendijeran a quienes las recibieran.


En años anteriores, la escuela participó en una iniciativa navideña de cajas de zapatos. Este año, los líderes se sintieron impresionados a producir un impacto positivo a nivel local. La respuesta de la comunidad fue profundamente significativa. Jiménez, junto con sus hijos y varios padres, repartieron las bolsas durante las vacaciones de Acción de Gracias. Un recipiente agradecido dijo: «Den las gracias a los niños por esta gran labor», e incluso pidió que se le tomara una foto para compartir su agradecimiento con los estudiantes.
Esa labor refleja directamente la misión de la escuela de formar no solo alumnos sólidos, sino también líderes comprometidos. A través de esa experiencia, los estudiantes aprendieron que la compasión es más que una lección: es acción. Al poner en práctica la empatía, descubrieron la alegría de devolver algo y el impacto que incluso pequeños actos de bondad pueden tener en su comunidad.
____________________
Por Melina Jiménez y Jordyn Wright
