A Summer of Connection

For more than 500 young people across Northern California, summer brought waterslides, climbing walls, games, crafts—and opportunities to discover a deeper connection with Jesus.

Summer on the Run, a ministry of the NCC Youth and Young Adult Department, visited six locations with a mission to connect young people with an abundant life in Jesus and their local Adventist church community. High school- and college-age staff led music, team building, relational Bible studies, and activities, while local churches provided support, meals, and places for traveling staff to stay.

Throughout the summer, campers were invited to give their lives to Jesus or take the next step by studying for baptism. More than a dozen young people, many without a church background, responded. At the Crescent City stop alone, six campers requested baptismal studies.

Behind those decisions were young people ministering to young people—and relationships built through Bible study, music, cinnamon rolls, games, climbing walls, and waterslides. What looked like summer fun became an opportunity for trust, friendship, and conversations about faith.

Each red heart in the photo symbolizes a child giving their heart to Jesus at Redwood Creek Camp. By summer’s end, many campers had made decisions of the heart themselves—reminders that sometimes the most important moments of summer happen between the activities.

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By Eddie Heinrich

Un verano de conexión

Para más de 500 jóvenes del norte de California el verano trajo toboganes acuáticos, muros de escalada, juegos y manualidades, además de oportunidades para descubrir una conexión más profunda con Jesús.

Summer on the Run, un ministerio del Departamento de Jóvenes y Adultos Jóvenes de NCC, visitó seis lugares con la misión de conectar a los jóvenes con una vida abundante en Jesús y con la comunidad de su iglesia. Integrantes del personal en edad de preparatoria y universidad dirigieron la música, las actividades de integración de equipos, los estudios bíblicos basados en las relaciones personales y otras actividades, mientras que las iglesias locales brindaron apoyo, alimentos y alojamiento al personal itinerante.

Durante todo el verano, se invitó a los acampantes a entregar su vida a Jesús o a dar el siguiente paso estudiando la Biblia con miras al bautismo. Más de una docena de jóvenes, muchos de ellos sin experiencia previa en una iglesia, respondieron al llamado. Tan solo en la parada de Crescent City, seis acampantes solicitaron estudios bíblicos para prepararse para el bautismo.

Detrás de esas decisiones había jóvenes que ministraban a otros jóvenes y relaciones que se forjaron mediante el estudio de la Biblia, la música, los rollos de canela, los juegos, los muros de escalada y los toboganes acuáticos. Lo que parecía diversión veraniega se convirtió en una oportunidad para cultivar la confianza, la amistad y las conversaciones acerca de la fe.

Cada corazón rojo de la fotografía simboliza a un niño que entregó su corazón a Jesús en Redwood Creek Camp. Al terminar el verano, muchos acampantes también habían tomado sus propias decisiones de corazón, recordatorios de que, a veces, los momentos más importantes del verano ocurren entre una actividad y otra.

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Por Eddie Heinrich

Pacific Union Conference
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